ROCK EN COLOMBIA
La
música rock se dio a conocer
en
Colombia
a través del cine y la radio. Se tiene como fecha de nacimiento del
rock en Colombia el año 1957, cuando de la mano del periodista Carlos
Pinzón, se estrenó en el Teatro El Cid de
Bogotá
la película
Al compás del reloj, la cual incluía música de
Bill
Haley. Aunque hay que mencionar también que esa misma película fue
proyectada en
Barranquilla y
Cali dos años
antes, registrándose destrozos en ésta ultima por parte del público en
el lugar de la proyección.
[1]
El nuevo ritmo fue ampliamente difundido, abriendo el camino para la
organización de los primeros conjuntos rocanroleros, conciertos y
concursos de baile, destacándose la presentación que en 1962 hizo
Bill
Haley en el Teatro Colombia (actual
Teatro Jorge Eliécer Gaitán).
[2]
Sin embargo, esta primera moda del rock and roll fue fugaz y muchos
de estos grupos pioneros viraron hacia la música tropical como fue el
caso de
Los Teenagers o
Los Daro Boys. También algunos cantantes que se formaron bajo
el nuevo ritmo, como Lucas o
Gustavo "El Loco" Quintero, modificaron su repertorio y se
convirtieron en interpretes de baladas o música bailable.
[3]
De igual forma, grupos tropicales como Los Black Stars o
Los Golden Boys
recibieron influencias del rock and roll con la incorporación de
instrumentos eléctricos.
[4]
En ese contexto, por influencia de grupos y solistas de
México y
Argentina, del inicio de la
beatlemanía y de la difusión cada vez mayor de
discos de
rock, se organizaron nuevas
bandas que años después fueron reconocidas por los medios.
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La primera generación
(1965-1975)
Fue a partir de 1964 cuando aparecerieron las primeras producciones
discográficas dedicadas totalmente al repertorio rockero. Los que
iniciaron este nuevo ciclo fueron
Los
Pelukas y
Los Daro Boys, ambas agrupaciones de
Bogotá.
[5]
Desde 1965 se dieron a conocer los principales grupos de los años 60:
en
Barranquilla Los Tornados y
The
Speakers,
Los Ampex,
Los
Streaks,
Los Flippers en
Bogotá,
por ultimo
Los Yetis proveniente de
Medellín
e influenciado por el
nadaísmo.
Estas cuatro agrupaciones iniciaron su carrera copiando y traduciendo
temas de bandas británicas y norteamericanas como
Los Beatles,
The
Animals,
The Trashmen o
Los Rolling Stones. Sin embargo,
con los años compusieron temas propios y viraron su propuesta musical
hacia sonidos más experimentales.
[5]
Estos grupos fueron ampliamente reconocidos en todo el país, gracias a
su permanente aparición en radio y televisión, junto con su presencia
en el espectáculo "Milo A Go-Go", un ciclo de conciertos que se realizó
en las principales ciudades del país, donde alternaban baladistas y
bandas de rock.
[6]
En los años 60 se destacaron otros grupos que intentaron conectar al
rock con la
psicodelia y con sonidos más fuertes. Estos
grupos fueron
The Young Beats,
The Time Machine
(ambos integrados por
Roberto Fiorilli), Los 2+2 y
The Walflower Complextion.
[7]
Al finalizar los años 60, se redujo notablemente el interés de la
prensa masiva por el rock, haciendo que se desaparecieran los grupos,
las grabaciones y el patrocinio de la empresa privada. En esta misma
época, algunas bandas sobrevivientes sorprendieron con propuestas cada
vez más originales y maduras, las cuales se vieron reflejadas en los
álbumes
En el maravilloso mundo de
Ingesón de
The Speakers y
Mi parque de
Los
Flippers.
[8]
Los años 70 coincidieron con el crecimiento del movimiento
hippie y
ese cambio se vio reflejado en la música
rock. Los líderes del hippismo organizaron sus
propios festivales al aire libre, destacándose el festival de la Vida en
el
Parque
Nacional (1970), los conciertos en Lijacá (sector del norte de
Bogotá),
el
Festival de Ancón a
las afueras de
Medellín (1971) y los conciertos realizados en
1971-72 en las poblaciones de
Melgar,
Silvia y
Yumbo.
[5]
En esos años aparecen grupos experimentales influenciados por bandas
internacionales de
garage rock y
rock progresivo, incluyendo además elementos de
jazz, al
tiempo que aparecieron grupos cuyo sonido se fusiona con algunos ritmos
autóctonos colombianos.
[5]
En esa primera línea se identifican las bandas
Siglo
Cero,
La Banda Nueva, Terrón de Sueños, Hope y La
Banda del Marciano. Sólo las tres primeras dejaron registro grabado de
su trabajo, destacándose
La Banda Nueva por su elepé de 1973
La gran feria
(nombre tomado de una composición de
Béla Bartók), considerado por algunos críticos hasta finales
de los años '80 como el mejor álbum de la historia del rock colombiano.
[9]
En esta etapa también sobrevivieron
Los
Flippers al grabar un elepé y varios sencillos, consolidándose como
el proyecto más persistente y profesional de su generación; en la costa
caribe se destacaron grupos como Colores Del Tiempo.
[5]
La propuesta de fusionar el rock con ritmos autóctonos se reflejó en
el trabajo de grupos como
La Columna de Fuego,
Malanga y
Génesis.
La Columna (grupo liderado por
Roberto Fiorilli) fue el primer intento de juntar a
músicos de rock con músicos de las costas colombianas (anticipándose dos
décadas al desarrollo de ese fenómeno en el país); realizaron una gira
por Europa y dejaron un
LP donde combinan elementos del
funk, la
cumbia y
el
currulao.
Malanga (grupo de donde salió
Chucho Merchán) es la respuesta colombiana al "rock latino"
o
rock fusionado con la
música del Caribe que popularizó
Santana.
[6]
El ciclo de esta primera generación lo cierra
Génesis, proyecto liderado por
Humberto Monroy, el cual pretendió llevar la propuesta del
folk
rock al contexto colombiano, componiendo temas alusivos a la
realidad del país e incorporando instrumentos y canciones locales a sus
grabaciones y presentaciones en vivo. Su etapa de mayor popularidad se
dio en 1974-75 gracias al éxito de los temas "Don Simón" y "Cómo decirte
cuanto te amo" (original de
Cat
Stevens). El grupo realizó ocho producciones discográficas (cifra
excepcional para la época) y sobrevivió hasta la muerte de Monroy en
1992.
[10]
Otros grupos destacados de los años 70, que lamentablemente no
dejaron registro grabado fueron Aeda, La Caja de Pandora, Gran Sociedad
del Estado y Los Apóstoles del Morbo.
[11]
[3]
Para 1975 el
rock colombiano entró en una
etapa de letargo, debido a la reducción del público, la estigmatización
por parte de la sociedad y el desinterés de la industria musical. La
mayoría de músicos emigraron a
España,
Inglaterra
y
Estados Unidos.
[11]
[5]
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Final
de los 70 y primeros años 80
Al finalizar los años '70, a pesar de la notable reducción del
movimiento rockero colombiano, algunos músicos intentaron mantener el
nivel alcanzado a principios de la década. En este periodo se destacaron
los grupos Cascabel de
Bogotá
(orientado al sonido progresivo y latino) y Judas de
Medellín
(
hard
rock). También debe mencionarse el grupo
Crash (activo entre 1976 y 1984), el cual reunió a
diferentes figuras de la primera generación rockera como Eduardo
Acevedo, Ernie Becerra, Augusto Martelo y el hawaiano Randy Dowling.
[12]
Otras bandas de la época, tuvieron cierto grado de figuración como
Últimos Tiempos, La Banda del Pelícano y
Compañía Ilimitada (por entonces un
conjunto estudiantil).
La situación del rock colombiano mejoró al empezar los años '80,
cuando se ampliaron los conciertos y los sellos discográficos se
aventuraron a grabar nuevas agrupaciones. Aparecieron los grupos Kokoa,
Traphico,
Nash,
Carbure,
Ship, Piro y Tribu 3. En general, el sonido de estas bandas
estaba fuertemente inflenciado por las vanguardias rockeras de la época
y el sonido de
Yes,
Supertramp,
Uriah
Heep Santana o
Led
Zeppelin. En este momento excepcional, los medios masivos volvieron
a interesarse en el rock y se dio la oportunidad para que grupos ya
formados como
Génesis o
Los
Flippers regresaran a los estudios.
[13]
Gracias a esta experiencia, las canciones "Tú" de
Génesis, "Deep Cut" de
Traphico,
"Cali Girls" de
Ship o "El faltón" de
Carbure,
se convirtieron en éxitos radiales. Sin embargo, la persistente
indiferencia del público masivo hacia el rock, sumada al fracaso en
ventas de estos discos, hizo que la mayoría de los grupos se
disolvieran.
[14]
Entre otros, los siguientes episodios se destacaron de este período:
la intensa gira que realizó
Traphico
en los años 1980-1983 (alrededor de 150 conciertos en todo el país), la
presentación en 1983 y después de ocho años de un grupo colombiano en
el exterior (
Ship en
Quito,
Ecuador)
y la influencia que tuvo el trabajo de
Nash y
Carbure en la formación de la escena subterránea de
Medellín en los años '80.
[15]
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El rock-pop en
español (años 80)
A mediados de los años 80 la radio empezó a difundir canciones de
grupos de rock de
España y
Argentina, generando un interés
creciente por el
rock en castellano. Esa situación permitió que la industria
musical difundiera y promoviera la difusión de rock latinoamericano y
que a finales de la década se viviera un resurgir de grupos colombianos.
Sumado a lo anterior, desde hace unos años de manera clandestina,
circulaba material de grupos como
Soda
Stereo, lo que permitió que esta banda se presentara en
Bogotá
y
Medellín
en 1986. El creciente interés de estas presentaciones, permitió que en
varias ciudades se realizaran conciertos de artistas internacionales
como
Charly García,
Los Prisioneros de
Chile,
Miguel
Mateos,
Los Toreros Muertos y
Enanitos Verdes. La radio habló por entonces del "fenómeno
del rock en español" a pesar de que tal situación era en realidad la
difusión de éxitos latinoamericanos en Colombia, algunos con años de
atraso.
[3]
El evento más importante de esta época, que reflejó el alcance que
tenía esta moda, fue el
"Concierto de Conciertos Bogotá en
Armonía", realizado en
El Campín en septiembre de 1988. También en ese
año, se visibilizó la respuesta colombiana a este fenómeno musical.
[16]
El principal grupo de este movimiento fue
Compañía Ilimitada, el cual de la mano de
Andrew Loog Oldham se convirtió en el abanderado del
rock pop en Colombia. El interés creciente por
el rock permitió además que el sello CBS promoviera grupos locales, lo
cual se reflejó en la edición de grabaciones de nuevas bandas
provenientes de todo el país durante los años 1987-1988. Sin embargo,
los espacios de la radio, la televisión y los conciertos masivos aun
estaban cerrados para grupos locales distintos a
Compañía Ilimitada.
[17]
El primer grupo que desafió esta regla fue
Pasaporte, con una agresiva estrategia de
mercadeo que ubicó el tema "Ígor y Penélope" en los primeros lugares de
popularidad y participando al lado de
Compañía Ilimitada en el
Concierto de Conciertos. Su éxito
permitió que su segundo álbum
Un día X, fuera producido por
Cachorro López y contara con la colaboración de músicos
argentinos como
Jota Morelli y
Andrés Calamaro.
[18]
Pasaporte abrió el camino para que los
sellos discográficos, la radio y la televisión se interesaran en grupos
locales como Alerta Roja, Signos Vitales, Código, Zona Postal y Hangar
27, los cuales se presentaron en escenarios masivos de todo el país.
[3]
También por estos años surgieron grupos que por la calidad de su
propuesta se distanciaron de la moda del rock en español. Esos son los
casos de
Sociedad Anónima y
Hora
Local, dos grupos de
Bogotá
cuyo sonido estaba influenciado por las bandas de la
movida madrileña.
[19]
Tal como ocurrió a finales de los años 60, la gran prensa dejó de
interesarse en el rock, generando una reducción del público y decretando
el final de ese movimiento musical en Colombia. Esa circunstancia fue
acelerada por la ola de
magnicidios
y ataques terroristas perpetrados en la época por el
Cartel de Medellín y grupos armados
ilegales, generando la suspensión de conciertos masivos en todo el país
desde agosto de 1989. La inacción provocó el fin de la mayoría de grupos
y de esa situación surgió la canción "Estado inmóvil" de
Compañía Ilimitada, uno de los pocos
grupos que sobrevivieron al paso de la moda.
[20]
[editar]
Heavy metal
y punk de los 80
Desde finales de los años 70 empezaron a circular en el país discos y
grabaciones piratas de grupos europeos y norteamericanos de
hard
rock,
heavy metal y
punk. El
interés por esta música se inició entre los sectores más pudientes, pero
fueron los habitantes de los barrios marginales de ciudades como
Bogotá
y
Medellín
los que con el tiempo se empezaron a interesar por estas bandas, ya que
el contenido de las canciones y la expresividad de su sonido era muy
acorde con el contexto de violencia y los sentimientos de rebeldía y
frustración que ellos mismos vivían.
[21]
La principal ciudad que desarrolló este movimiento fue
Medellín,
lo cual se reflejó en la masiva asistencia al festival de rock conocido
como
La
Batalla de las Bandas (1985), evento que por su desorganización
también ayudó a mantener la estigmatización que por años la sociedad
tuvo sobre el rock.
[22]
Al iniciar los años 80,
Carbure y
Fénix (orientados al
heavy metal) y Complot (de tendencia
punk) abrieron
el camino hacia propuestas cada vez más agresivas. De esa escuela
nacieron
Parabellum,
Reencarnación
y Agressor (aun activo) grupos orientados hacia el
thrash
metal y el death metal y cuya propuesta musical y visual criticaba
duramente los valores tradicionales. Sus primeras grabaciones (que datan
de 1986-1988) llegaron hasta Europa y se convirtieron en influencia
para el grupo noruego
Mayhem (uno de los primeros proyectos de
black
metal). El camino del metal en
Medellín
lo siguieron grupos como Némesis,
Masacre y Confusión. Estos dos últimos
grupos también lograron reconocimiento internacional, editando varios de
sus discos en países como Francia y Japón a principios de los años 90.
[23]
El punk y el hard core en Medellín estuvo representado por grupos
como
I.R.A., BSN, Libra, Raxis, Mutantex y Restos
de Tragedia. La propuesta lírica y musical de estos grupos fue acorde
con el ambiente de violencia que se vivía en la ciudad y de hecho el
movimiento que consolidaron fue una alternativa de escape a un sector de
la sociedad sin mayores opciones de vida más allá de la delincuencia.
Tanto el
metal como el
punk de los grupos de la ciudad fue difundido en todo
el país gracias a la banda sonora del film de
Víctor Gaviria Rodrigo D: No futuro, el cual
sin embargo, fue duramente criticado en el movimiento underground por la
relación que establecía entre el rock y los grupos sicariales.
[24]
Bogotá,
a pesar de tener una escena subterránea menor, aportó varios de los
grupos más importantes de la década, como es el caso de
La Pestilencia (orientada hacia el punk y el hard
core), banda formada en 1986 y cuyas primeras grabaciones datan de 1989.
Otras bandas bogotanas notables del periodo fueron
Darkness
(proveniente de
Soacha), Minga Metal (formada en
Kennedy), Excalibur y
Neurosis. En otras ciudades el
movimiento subterráneo también creció, permitiendo que bandas de otras
regiones se integraran a este movimiento como Inquisition de
Cali (hoy
radicados en
Seattle), Lluvia Negra de
Armenia y N.N. de
Bucaramanga,
orientadas al
metal underground.
[25]
Algunos grupos surgidos en este entorno emergieron a la superficie y
lograron amplio reconocimiento en los circuitos underground y masivo.
Ese es el caso de
Kraken de
Medellín
y
Kronos de
Cali.
Kraken, orientado hacia el
metal progresivo, logró participar en muchos de los
conciertos masivos que se realizaron bajo la moda del rock en español,
siendo considerado además como el grupo más popular de Medellín gracias
al éxito de temas como "Muere libre", "Escudo y espada" o "Vestido de
cristal".
[22]
Kronos , por su parte, puso a
Cali en el
mapa rockero y logró alternar en las presentaciones que hicieron en
Colombia
Quiet Riot (1988) y
Guns and Roses (1992).
[2]
Ya en los años 90, grupos como Tránsito Libre de
Pereira y
Ekhymosis
siguieron experiencias similares a las de estos grupos pioneros.
[26]
[editar] Los años 90
Andrés Barragán (ex Yuri Gagarin) y Amós Piñeros (ex Catedral)
integrando
Ultrágeno
Luego de la moda del rock en español, la escena rockera colombiana se
replegó. Sin embargo, al empezar los años 90 muchos grupos subterráneos
lograron amplio reconocimiento y se convirtieron en la base de la
siguiente generación.
Al trabajo del grupo
Hora
Local (formado a mediados de los 80), se sumaron los grupos
Distrito Especial y
Estados Alterados.
Distrito fue el primer grupo
colombiano cuya propuesta aludió enteramente a la cultura de una ciudad,
Bogotá.
[27]
Estados Alterados, por su parte, es el principal grupo
colombiano de
rock electrónico. Formado en Medellín y aun activo, su
trabajo fue innovador no sólo musicalmente, sino por la calidad de sus
videoclips, en su mayoría dirigidos por
Simón
Brand.
[28]
Otros grupos de corta vida formados en esa escena fueron Doble UC
(grupo al que perteneció
José Gaviria), Zigma y Lapsus. También hay que destacar el
proyecto Orquesta Sinfónica de
Chapinero,
creado por los humoristas Karl Troller y Eduardo Arias, que a través de
remezclas y efectos sonoros caricaturizaron diferentes íconos de la
cultura popular colombiana.
[29]
A partir de 1993, el rock colombiano vive una explosión de bandas que
serían reconocidas tanto en medios masivos como en los circuitos
subterráneos. Al éxito de
Estados Alterados y
Kraken se sumaron los grupos
Aterciopelados,
1280
Almas,
Ekhymosis (que fue cambiando su sonido del
metal
al
Rock latino y
pop
latino) y
Ex-3
(integrado por veteranos de los 70 y 80). La influencia del grunge y el
rock alternativo se vio reflejada en las bandas
Marlohábil,
Catedral, Yuri Gagarin, Carpe Diem,
La
Derecha (cuyo vocalista era el actor
Mario
Duarte),
Juanita Dientes Verdes,
Bajo
Tierra, Danny Dodge y Los Árboles.
[30]
Durante la segunda mitad de la década se abrió paso a la
internacionalización del rock colombiano, gracias al reconocimiento que
lograron en América Latina los temas de
Ekhymosis,
El Bloque,
Estados Alterados y especialmente
Aterciopelados. La radio colombiana convirtió
en clásicos canciones como “Lenguaje de mi piel” de
Kraken; “Solo” y “La tierra” de
Ekhymosis;
“Mi verdad” de
Ex-3;
“Bolero falaz”, “Florecita rockera” y “El estuche” de
Aterciopelados; “Marinero” de
1280
Almas; “El pobre” de
Bajo
Tierra; “Ay qué dolor” de
La
Derecha, “Candelaria” de
Distrito y “Hay un daño en el
baño” de
El Bloque.
[31]
En 1995 se realizó la primera edición del festival
Rock al Parque, evento que desde 1998 se le consideró como
el festival de rock de mayor asistencia en
América Latina. Este evento y los que se realizaron en otras
ciudades permitieron que nuevas bandas divulgaran su trabajo y que las
ya consolidadas ampliaran su público y se volvieran agrupaciones de
culto, como ocurrió con
1280
Almas, Perseo y
Bajo Tierra. Ese mismo camino lo recorrieron al
finalizar la década grupos como
Morfonia, Señal
Nocturna,
Ciegossordomudos (aun activo) y
especialmente
Ultrágeno (formada por ex integrantes de
Catedral). Otras nuevas bandas formadas en la segunda mitad de los 90
(cuyas influencias son tan variadas como inclasificables) fueron Tom
Abella, Pepa Fresa, Santa Sangre, Zoma, Sagrada Escritura, Charconautas y
El Pez.
A esa ola de éxitos hay que sumar la aparición durante toda la década
de agrupaciones orientadas al
pop como Toke de
Keda, Bailo y Conspiro y
Poligamia. Los integrantes de esta última
emprendieron reconocidos proyectos como solistas al finalizar la década.
En cuanto al
metal y al
hard
rock hay que destacar la diversidad de propuestas en grupos como
Hades, Perseo, Ágata, Tenebrarum, Neus,
Agony,
Sangre Picha,
Posguerra y Ethereal, cuyo sonido se sumó
al trabajo ya consolidado de
Masacre,
Neurosis y
Darkness.
Además, el acceso cada vez mayor a nuevas tecnologías de grabación y el
crecimiento del público permitieron la aparición en ese movimiento de
nuevas bandas de culto como Nebiros,
Tenebrarum,
Ingrand y Kilcrops.
Por su parte, el legado del
punk y el
hardcore
de los 80 se vio reflejado en la aparición de grupos como Libra,
Censura, Eskoria, Psoriasis,
Fértil Miseria
y Policarpa y Sus Viciosas, los dos últimos formados por mujeres. Un
proyecto pionero en su generación fue el grupo
paisa
Frankie Ha Muerto, de tendencia
gótica.
No hay que olvidar que los integrantes de
La Pestilencia continuaron activos en este periodo.
Los años 90 fueron también una época en la que al amparo del
movimiento rockero se experimentó con nuevos géneros. Así ocurrió con el
hip hop,
con los grupos
La Etnnia, Carbono y Aborigen; también con el
ska con Polvo de
Indio,
Mojiganga,
La Severa
Matacera, Conagua y
Los
Elefantes. En menor medida se vivió un auge del
blues y el
reggae en
los grupos Isidore Ducasse y Magical Beat.
[32]
Aunque en el
reggae no hay que olvidar el antecedente de Mango y
K-Dillo (de Barranquilla) y la larga experiencia de la región de
San Andrés,
donde este género se liga a su tradición folclórica.
[editar]
Década del 2000 y
tendencias actuales
Sin la popularidad alcanzada en los años 90 y al margen de los medios
masivos, el rock colombiano continuó su evolución durante la última
década. Este proceso ha sido posible gracias al auge de medios
independientes (estudios de grabación, sellos discográficos, estaciones
de radio) y al acceso cada vez más directo a plataformas de grabación y
difusión por parte de los grupos. Se ha evidenciado el desarrollo de
nuevos movimientos al interior de la escena rockera (
reggae,
ska,
indie
y las tendencias más recientes del
punk) al lado
de movimientos ya consolidados con anterioridad, como el
heavy
metal.
Los festivales de rock continúan siendo la plataforma ideal para
promover el trabajo de las bandas dentro del enorme y diverso público
rockero, donde se destaca el festival
Altavoz,
realizado desde 2004 en
Medellín
como la experiencia más importante en este sentido, sumada a la del ya
consolidado y aun creciente
Rock al Parque. Sin embargo, ambas experiencias cuentan con
el limitante de que su realización es sólo una vez al año y que en
general la afluencia de público a otros espacios dedicados al rock, es
mucho menor.
A nivel internacional, se destaca el reconocimiento que lograron
agrupaciones ya veteranas como
I.R.A.,
La Pestilencia y
Ciegossordomudos, además de los espacios
que han conquistado nuevos grupos como
Pornomotora,
Superlitio,
Diva
Gash y
Bomba Estéreo en medios especializados o
comerciales del continente (nominaciones frecuentes a
Premios
MTV o al
Grammy Latino, por ejemplo). A esto
hay que sumar el reconocimiento que sigue teniendo a nivel mundial la
banda
Aterciopelados y el éxito internacional del
ex-integrante de
Ekhymosis,
Juanes
(aunque buena parte de su propuesta se orienta más hacia el
pop).
[33]
Otro desarrollo importante, se ha visto en el crecimiento del
movimiento rockero en regiones que en años anteriores se mantuvieron al
margen. Un reflejo de ese crecimiento está en el proyecto de promoción
de nuevas bandas
Vuelta a Rockombia auspiciado desde 2007 por la
Revista Shock.
[34]
Durante la última década se dieron a conocer agrupaciones en
diferentes géneros. Así, en el rock electrónico se han destacado
proyectos como Ion,
Supervelcro y Planeta Rica y los aun activos
Diva
Gash,
Monareta,
La
Fábrica y Federico Goes. También ha surgido una importante
vertiente que fusiona la música electrónica con los ritmos tradicionales
colombianos, cuyos representantes más destacados han sido
Sidestepper,
Pernett,
La Mojarra
Eléctrica y el destacado proyecto
Bomba Estéreo.
[35]
Por los lados del
punk se aprecia la adopción de tendencias notablemente
diferentes del punk subterráneo que se hacia durante los años 80 y 90.
Los grupos más destacados de esta generación han sido
Nadie,
Odio
a Botero y Desorden Social. También han aparecido otros grupos
orientados más hacia el
pop punk como
Tr3s de Corazón,
Al D-Tal y
Don
Tetto.
[35]
Las múltiples tendencias del
metal
se aprecian en artistas como Jorge Burbano, Purulent, Experimento
Aleph, Ingrand, Raíz, Ratón Pérez, Toxic,
Guerra Total,
Internal Suffering e Introspección. Ésta sigue siendo una
escena creciente y con uno de los públicos más fieles y distribuidos
por muchas de las principales ciudades del país. A su vez, las
tendencias del
rock industrial se aprecian en artistas como
Sexydeath
(radicado en
Suecia),
Info,
Koyi
K Utho y
Pornomotora.
[35]
En la última década ha sido notable el desarrollo del
ska, donde a
grupos como
La Severa
Matacera y
Los
Elefantes se sumaron
Mojiganga,
Skampida,
Coffee Makers,
Dafne Marahunta
y
Doctor Krápula, probablemente la agrupación
de la última generación del rock colombiano que ha logrado mayor
reconocimiento en los medios masivos.
[35]
También se han destacado grupos de
funk como han
sido los casos de Sha-I, Lúkuma (ya disueltos),
Calle Silvestre
y G98. Los últimos años también han visto aparecer un creciente número
de grupos orientados a las fusiones como han sido los casos de
Parlantes, La 45 (ambos de Medellín),
Chocquibtown (ganadores del
Grammy Latino oriundos del
Chocó),
Velandia y La Tigra (proyecto
experimental de
Piedecuesta),
Superlitio
(grupo formado en
Cali) y
Hotel
Mama (de Bogotá, con influencias de
jazz).
[35]
De la mano con las vanguardias vigentes del
rock, ha crecido el número de bandas
influenciadas por el
indie rock, como
69
Nombres,
León Bruno,
Expresso
Paradise (Estas 3 de
Barranquilla),
Vietato,
The Hall Effect,
Popcorn,
The Mills,
Delavil,
V
for Volume y
El Sie7e. Otro movimiento que ha experimentado un
notable crecimiento es el orientado hacia el
reggae y
representado por grupos como
Alerta Kamarada,
De Bruces a Mí,
Nawal,
Voodoo Souljahs,
Dub Killer
Combo,
Huevo Atómico y
Providencia.
[35]
Pueden destacarse también en los últimos diez años, grupos cuyo
sonido se ha orientado hacia el rock-pop como Los de Adentro,
Sanalejo
y La Cirugía, además de la aparición de destacados solistas en el rock
(lo cual no ha sido usual en la historia del rock colombiano) como Pala,
Andrés Correa,
Victoria Sur o
el veterano
Chucho Merchán. Un proyecto destacado también
ha sido
The Black Cat Bone, y su propuesta con
influencias de
blues y
hard
rock.
[